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El síndrome confusional agudo en pacientes hospitalizados

14 de Enero de 2020

El síndrome confusional agudo en pacientes hospitalizados

El síndrome confusional ó Delirium, es un cuadro agudo, transitorio y potencialmente reversible, está compuesto por diversos signos y síntomas, que afecta de manera total y fluctuante varios aspectos del funcionamiento cognitivo, psicomotor y perceptivo. Constituye uno de los trastornos cognitivos más importantes en el anciano por su alta morbimortalidad.

Su origen es multifactorial y tiene una prevalencia importante en pacientes hospitalizados (20-40% aproximadamente, en especial aquellos que son tratados en unidad de cuidados intensivos), es muy frecuente en el grupo etareo de 75-80 años y su prevalencia aumenta con la edad, es más común que se presente durante la noche y puede durar varios días.

Este síndrome está caracterizado por alteraciones en el nivel de conciencia, atención y funciones cognitivas (memoria, orientación, pensamiento, lenguaje y/o percepción), al igual que existen cambios conductuales, dados por hiperactividad (puede presentarse agitación, agresividad) ó hipoactividad (somnolencia, apatía, enlentecimiento). ​Existen factores de riesgo para la aparición de este síndrome, entre los que se citan:

  • Envejecimiento cerebral: hay cambios bioquímicos y morfológicos neuronales, disminución del flujo sanguíneo, número de neurotransmisores y receptores cerebrales, favoreciendo la aparición del síndrome.
  • Demencia y/o deterioro cognitivo
  • Depresión, ansiedad
  • Infecciones neurológicas (meningitis) , respiratorias, urinarias, entre otras. Se puede presentar como una forma frecuente de presentación atípica de la infección en ausencia de fiebre, leucocitosis o síntomas de localización, lo que obliga a estudiar signos de infección localizada ó muchas veces, sepsis generalizada
  • Insuficiencia cardíaca
  • Dependencia funcional (dificultad para movilizarse ó ausencia de ella)
  • Estrés
  • Hospitalización y/o aislamiento (muchas veces suele ser un factor desencadenante, en los mismos hay poco estímulo ambiental y espacios que le son desconocidos al paciente) necesidad de cuidados intensivos, cambios de habitación o restricciones físicas.
  • Insuficiencia hepática, renal y respiratoria
  • Trastornos endocrinos: (diabetes no controlada,hiper-hipotiroidismo)
  • Hipoglucemia
  • Deshidratación
  • Ingesta de fármacos
  • Desnutrición
  • Cirugías previas y post-operatorio (especialmente por fracturas)
  • Dolor

Para diagnosticarlo, se debe reconocer si el paciente está confuso, por lo que resalta la importancia de una historia clínica exhaustiva, con tiempo de inicio de la sintomatología y su evolución en el tiempo (datos aportados por familiares y cuidadores) aunado a una evaluación de la función mental, exámen físico y neurológico. Se debe investigar si hay algún factor predisponente y/o precipitante. Se debe tomar en cuenta si el paciente es sano o portador de alguna enfermedad neurológica de base que pudo haberse complicado con una intervención quirúrgica o con otra enfermedad médica.

De igual manera, tener en cuenta hábitos de ingesta alcohólica y traumatismos craneoencefálicos previos, aparición de síntomas previos a la instauración del cuadro como vómitos, diarrea, entre otros.

Este síndrome es de inicio agudo y curso fluctuante, en el cual la atención está disminuida, el pensamiento desorganizado y hay alteración del nivel de conciencia, por los cuales se debe evitar fatigar al paciente al interrogarlo, si es que esto fuese posible. En cuanto a pruebas complementarias, se debe realizar análisis de sangre completo, glucemia, electrolitos, perfil renal, hepático y tiroideo, gases arteriales, hemocultivo u otros cultivos (orina) si existen datos a favor de una eventual sepsis. Pudiera orientar el diagnóstico la realización de rayos X, ó en casos más especializados electroencefalograma si el diagnóstico etiológico aún no es muy claro, resonancia magnética y tomografía axial computarizada en búsqueda de hipertensión intracraneal, lesiones ocupantes de espacio ó traumatismos.

En relación al tratamiento, debe estar dirigido a un control de los factores de riesgo que pudiesen desencadenarlo y el control de los síntomas. El paciente debe estar sometido a una estricta vigilancia por parte del personal sociosanitario correspondiente. Se debe evitar el ruido, los cambios de habitación y discusiones cercanas para no incrementar su desorientación. Cabe resaltar la presencia de familiares y cuidadores reconocidos por el mismo. de igual manera, la habitación debe permanecer iluminada, para evitar alucinaciones visuales.

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