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¿Cómo debe ser la nutrición en un adulto mayor sano?

31 de Diciembre de 2019

¿Cómo debe ser la nutrición en un adulto mayor sano?

Debido al aumento de esperanza de vida en la población española, es de vital importancia resaltar la importancia de una alimentación adecuada en la población geriátrica, incluyendo los macronutrientes y micronutrientes que debe poseer la dieta en este grupo etáreo, para de esta manera evitar la aparición de enfermedades como malnutrición y otras enfermedades.

Existen cambios propios en la población de edad avanzada, citando algunos de ellos:

  • Reducción de masa muscular y aumento de tejido graso, por lo que disminuye el metabolismo basal (energía utilizada por el organismo en condiciones de reposo para el mantenimiento de sus funciones vitales)
  • Reducción de masa ósea (mayor en mujeres postmenopáusicas)

Por lo que si bien debe hacerse un balance entre calorías ingeridas y nivel de actividad física, la dieta debe estar en un rango de 1800 kcal-2100 kcal diarias, teniendo en cuenta la presencia de vitaminas y minerales en la misma.

PROTEÍNAS

  • Funciones más importantes: formación y reparación de estructuras corporales.
  • La OMS recomienda 0.9 gramos de proteína por kilo de peso a día.
  • Presentes en huevos de gallina, leche de vaca, carnes rojas y blancas y proteínas de origen vegetal: cereales, legumbres y frutos secos).
  • El 50% del aporte proteico debe venir de la proteína animal (ricas en aminoácidos como lisina y metionina).
  • Las proteínas de origen vegetal deben complementarse entre ellas ó combinarlas con proteína animal, para cumplir con los requerimientos diarios de este macronutriente.

Es importante no superar los requerimientos diarios proteicos, para evitar afecciones renales e intolerancias.

LÍPIDOS Ó GRASAS

  • Constituye la reserva energética más importante del organismo.
  • Ayuda a la formación de membranas celulares y sirven de vehículo para las vitaminas liposolubles (A, D, K y E).
  • Aporte máximo diario: 35%; Se debe diferenciar los ácidos grasos saturados de los insaturados, siendo el primer grupo el más perjudicial ya que se asocia a enfermedades cardíacas e aumento de colesterol en sangre, se encuentra básicamente en grasas de origen animal, embutidos, leche, mantequilla y quesos) y los insaturados están presentes en los vegetales, tales como: aceite de oliva, cereales, frutos secos y pescado azul, entre otros).

CARBOHIDRATOS

  • Representan la principal fuente energética para el hombre, siendo su función más importante a nivel cerebral ya que la glucosa es el principal combustible utilizado por el cerebro para obtención de energía.
  • Su aporte debe ser de 55-60% diarios y debe haber un equilibrio entre glúcidos simples y complejos. Es importante tener en cuenta la intolerancia a la lactosa, presente en muchos adultos mayores y que trae como consecuencia diarreas, dolor abdominal, entre otros.

El consumo de carbohidratos complejos (panes, pastas, frutas, vegetales, tubérculos) debe ser mayor al de carbohidratos simples (bollería, sodas, galletas, zumos, entre otros).

FIBRA

  • Su principal función es regulación mecánica digestiva y desempeña un papel importante en prevención de cáncer de colon, cardiopatías y diabetes.
  • Se encuentra presente en el pan integral, frutas, verduras, salvado y su consumo debe acompañarse de abundantes líquidos para evitar una posible obstrucción intestinal.

VITAMINAS Y MINERALES

  • Forman parte de los huesos, dientes, enzimas y hormonas, siendo el macromineral más importante, el Calcio.
  • Aunque es aportado por la dieta, su déficit en la población anciana es muy frecuente ya que su absorción disminuye con la edad y depende la presencia de Vitamina D.
  • Sus requerimientos diarios son de 800-1200 mg/día, necesarios para prevenir la osteoporosis y pérdida de masa ósea.
  • Fuentes: queso parmesano, roquefort, soja en grano, leche de vaca, almendras, entre otros.

El déficit de Magnesio es común en la población de edad avanzada, bien sea por el uso de enemas y administración de diuréticos, por lo que su ingesta diaria recomendada es de 280-350 mg diarios.

El déficit de hierro suele producir anemia, y a pesar de que está presente en la dieta, su absorción es del 10%. La fuente principal proviene de carnes rojas y blancas, y en menor proporción en legumbres: frijoles, espinacas, lentejas, así como también en frutos secos. La salud bucodental del anciano, muchas veces en mal estado, hace que sea imposible el masticar carnes rojas especialmente, por lo que conviene obtenerlo a través de licuados a fin de mejorar su ingestión. Su cantidad recomendada es de 10 mg/día.

El aporte de vitaminas con la dieta debe ser adecuado para el buen funcionamiento del organismo, ya el hombre no es capaz de sintetizarlas. Es muy común esta carencia en el anciano, debido a diversos factores:

  • Déficit calórico
  • Dietas muy bajas en grasas
  • Ausencia y/o rechazo de frutas y verduras en la dieta
  • Disminución del apetito
  • Mala preparación de los alimentos (especialmente, aquellos que resulten poco atractivos a los sentidos en el anciano, muchas veces con problemas sensoriales)
  • Uso excesivo de laxantes
  • Administración excesiva de fármacos

AGUA

En el anciano, se suele perder la sensación de sed, aunado a diversas patologías en la deglución ó disfagia. Para evitar deshidratación, se debe potenciar la ingesta de zumos y sopas, empleando el uso de espesantes para aumentar la consistencia cuando sea necesario.

Finalmente, una alimentación equilibrada y saludable debe acompañarse con la práctica diaria de ejercicio, tolerable para el adulto, preferiblemente acompañado de un familiar y/o un cuidador, en conjunto para lograr un óptimo bienestar y prevenir la aparición de varias enfermedades causadas por una mal nutrición.

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