cerrar menu

Caídas en pacientes mayores, el gran mal prevenible

1 de Diciembre de 2019

Caídas en pacientes mayores, el gran mal prevenible

El 75% de las caídas se producen en personas mayores de 65 años. La importancia de las caídas en el anciano radica en la aparición de complicaciones como pueden ser fracturas o heridas importantes, que obligan a la inmovilidad de la persona y en ocasiones a tener que someterse a una intervención quirúrgica, con el riesgo que ello conlleva.

El equilibrio y la marcha requieren una coordinación compleja de las funciones cognoscitivas, neuromusculares y cardiovasculares. Con los años el equilibrio se vuelve más precario y la inestabilidad aumenta.

Una caída aparentemente intrascendente en el anciano puede ser el síntoma de un problema más grave y agudo más allá del equilibrio. Sin embargo es más frecuente que las caídas obedezcan al deterioro o deficiencias del paciente mayor.

Generalmente las caídas se deben a varias causas y para evitarlas es necesario evaluar el déficit que afectan al paciente, actividades diarias y obstáculos que existan en su ambiente.

Entre las causas reversibles más frecuentes y primordiales que producen caídas están el alcohol y los medicamentos.

Otros factores de riesgo son los siguientes:

  • Disminución de la agudeza visual.
  • Disminución de la audición.
  • Disfunción vestibular y propioceptiva.
  • Demencia senil.
  • Trastornos musculoesqueléticos.
  • Trastornos de los pies.

Una de cada 4 personas que sufren caída presenta graves complicaciones y de hecho, las caídas suponen la sexta causa de muerte en los ancianos. Los problemas ulteriores de la cadera y el temor a nuevas caídas son las razones principales de la pérdida de la independencia. Otras complicaciones frecuentes y tratables son el sangrado intracraneal, deshidratación, alteraciones de electrolitos, ulceras de decúbito que amenaza más la vida del paciente después de una caída.

El riesgo de sufrir caídas guarda relación con el número de factores que contribuyen a su aparición, de modo que la más mínima reducción del número de estos factores irá seguida de una disminución sustancial de los riesgos.

Algunas medidas que reducen los factores de riesgo son:

  • Andadores: proporcionan estabilidad a la marcha
  • Adecuada iluminación del hogar.
  • Rehabilitacion neuromuscular mediante ejercicios y programas específicos de fortalecimiento muscular
  • Asegurar un ambiente seguro, evitando objetos que obstaculicen la libre deambulación o provoquen tropiezos.
  • Mantener la actividad física: es de vital importancia para los pacientes mayores que se mantengan activos dentro de sus limitaciones, paseos cortos fuera de su domicilio o simplemente pasos dentro de su hogar. En estos casos es necesario que estén supervisados por algún familiar o cuidador/a.
  • Apoyo psicológico, sobre todo en relación a temores del paciente.

Las caídas, debido a su elevada frecuencia y al elevado riesgo de lesiones secundarias asociado a ellas, constituyen un fenómeno negativo de gran importancia en los ancianos. Son una de las principales causas de lesiones, incapacidad, institucionalización e incluso de muerte en las personas mayores, y por este motivo se consideran un marcador de fragilidad en el anciano y constituyen, tal vez, el prototipo más característico de los llamados síndromes geriátricos. En conclusión lo fundamental en este tema, es su prevención, pues de hecho, al evitar una caída estamos evitando sus consecuencias.

¿Te ha gustado el artículo?
¡Compártelo!

Quiero información

Rellena tus datos y nos pondremos en contacto contigo

* El campo nombre es obligatorio
* Debe escribir un email válido
* El teléfono es obligatorio
* ¿En qué servicio esta interesado?
* Debe aceptar la cesión de datos